Sentir... No puedo ordenarle a mi piel que no sienta cuando tus manos me tocan, cuando tus labios me besan. No puedo decirle a mi corazón que no palpite y a mis entrañas que se queden en su puesto cuando estás cerca.
Pensar... No puedo decirle a mi cerebro que no traiga tu recuerdo cada instante en el que no estás, que no se pregunte qué estarás haciendo. No puedo amarrar mi imaginación para que no cree universos paralelos donde nuestra historia es diferente.
Querer... No puedo evitar que mi alma te sienta cercano, que se maraville con cada uno de tus detalles ni que se hipnotice cuando tus ojos chiquititos me miran.
Pero todo mi ser pierde el control con tu existencia, cada poro de mi piel desea tenerte cerca, mi cerebro no para de hacer películas y mi alma no deja de quererte cada día más.
No debo quererte ni desearte; eres el fruto prohibido. Cómo hago para decirle a mi ser que se equivoca cuando todo lo que me haces sentir es tan bonito? Pero no puedo alejar mi existencia de la tuya, como si el destino me estuviese jugando una mala pasada. Pienso que una vez más es mi karma, querer lo que nunca será mío...