Sale el sol en el horizonte, calienta cada una de las pequeñas gotas de rocío que se encuentran en las flores y en la hierba. Cada gota empieza a sentirse extraña, empieza a bailar al ritmo que le canta el viento. Con su baile se transforman, se convierten en vapor y viajan con el viento a conocer otros parajes. Cada gota se llena de recuerdos, de alegrías, de todos los sentimientos que observan en su travesía.
Así funciona el amor: estamos quietos, a oscuras, fríos, y cuando aparece en el horizonte nos calienta. Nos inquieta, no sabemos lo que nos está pasando, empieza a transformarnos, nos hace bailar, nos hace sentir que hay algo más en la vida. Nos eleva, nos lleva a un viaje en el que nos llenamos de recuerdos y experiencias. Emprendemos una travesía que no queremos que termine jamás.
Pero así como un día las gotas de lluvia de nuevo se enfrían y regresan como llanto del cielo a la tierra, así mismo el amor también un día se enfría, se transforma y el viaje llega a su fin.
Entonces, ¿Qué es lo importante?
No olvidar todo lo que se recogió en el viaje
martes, 30 de abril de 2019
miércoles, 3 de abril de 2019
Camino
Anochece
y empiezan a verse las estrellas. La luz de la luna me acompaña, el camino por
delante aún es largo. El murmullo de los árboles se convierte en música y las
cigarras llevan la melodía con su canto. Los recuerdos se agolpan en mi mente,
las sonrisas, los momentos compartidos, cada una de las palabras dichas. Las
piernas se empiezan a sentir pesadas; más que el cansancio pesa la vida. Tantas
cosas por decir, tantas caricias pendientes, tantos besos sin destino. Desde
que partiste cada día está lleno de ausencia y duele saber que de la muerte no
hay regreso. Respiro y sigo adelante, detenerse no es una opción cuando al otro
lado aún hay alguien que te espera.
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