Anochece
y empiezan a verse las estrellas. La luz de la luna me acompaña, el camino por
delante aún es largo. El murmullo de los árboles se convierte en música y las
cigarras llevan la melodía con su canto. Los recuerdos se agolpan en mi mente,
las sonrisas, los momentos compartidos, cada una de las palabras dichas. Las
piernas se empiezan a sentir pesadas; más que el cansancio pesa la vida. Tantas
cosas por decir, tantas caricias pendientes, tantos besos sin destino. Desde
que partiste cada día está lleno de ausencia y duele saber que de la muerte no
hay regreso. Respiro y sigo adelante, detenerse no es una opción cuando al otro
lado aún hay alguien que te espera.
detenerse no es una opción, cierto, pero, a veces, es necesario, no detenerse como algo irremediable.. una pequeña parada, para respirar, para tomar fuerzas y seguir caminando....
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