Hoy me siento triste y desolada, porque se que aunque hoy te tengo, nunca serás mío realmente. Pienso en tus dulces besos y tus caricias, en el calor de tu cuerpo, en la fuerza con que tus manos me sostienen y tus brazos me aferran a ti. No dejo de pensar, porque sólo en mis sueños eres enteramente mío, sin limites de tiempo y espacio; sólo allí mis locas historias pueden ser llevadas a cabo y es posible ser la princesa cautiva que rescatarás de las garras del dragón. Mi cuerpo entero te conoce y te desea, cada poro de mi piel anhela sentir tu calor; mis labios quieren fundirse con los tuyos en un beso eterno, de esos lentos y largos que tanto te gustan; mis manos desean recorrer cada centímetro de tu cuerpo y disfrutar de tu suave piel empapada en sudor. Mi alma quiere volver a ese momento donde somos uno y nada importa, donde soy completamente tuya y eres completamente mío, donde somos un sólo espíritu danzando al ritmo de nuestros corazones que laten al unísono.