¿Qué sabes tú del dolor, si no has visto a tus seres queridos partir y jamás regresar?
¿Qué sabes tú del dolor, si no has sentido el alma agolpada en el pecho, si no has pasado días sin poder comer o dormir porque sientes que el alma se quiere salir por la garganta y no volver?
¿Qué sabes tú del dolor, si no has visto tus sueños derrumbarse día tras día, sin poder hacer nada para evitarlo?
¿Qué sabes tú del dolor, si no has visto a quienes quieres sufrir y no poder hacer nada para evitarlo?
¿Qué sabes tú del dolor, si no has sentido el desprecio y el rechazo de quienes amas?
¿Qué sabes tú del dolor, si no has pedido entre lágrimas la muerte y que todo termine?
A todo eso te respondo con otra pregunta: ¿Qué sabes tú del dolor, si no eres consciente de que es inevitable y que no es eterno?