viernes, 13 de mayo de 2016

Amor de primavera - Mayo 12 de 2016

La brisa entraba por la ventana abierta del balcón acariciando su cabello y sus mejillas sonrosadas. Una sonrisa se dibujaba en su rostro y sus ojos brillaban al recordar al dueño de sus besos y sus caricias.

Él la había enamorado con sus versos, sus ojos y su hermosa sonrisa. Ella atesoraba cada beso, memorizaba el recorrido de sus manos y la forma en que cada vello de su piel se erizaba al sentirlas, se perdía siempre que podía en sus hermosos ojos y sonreía al recordar las historias que él contaba en sus poemas.

Pero sus familias eran de clases diferentes y no tenían más remedio que ser amantes furtivos, así que cuando tenían la fortuna de verse sus sentimientos, deseos y pasiones tenían la fuerza de un huracán; sentían que el corazón se les iba a salir del pecho si seguía latiendo de esa manera.

Ella esperaba su llegada sentada frente al balcón, pues él había prometido que escaparían al finalizar la primavera. Y allí pasó muchos días y noches, esperando a quien nunca llegó. El verano secó sus lágrimas, el otoño se llevó lo que quedaba de su sonrisa y el invierno congeló su corazón. La siguiente primavera no quedaba ni sombra de su hermosura, de su alegría ni de lo que ella era. Transcurrieron los días hasta que su cuerpo se apagó y su alma se fue al lugar donde el dolor y la tristeza no existen.

Su ingenuidad le impidió ver que su tardanza no era usual, que algo extraño había ocurrido. Nunca supo que su príncipe había partido a rescatar a una princesa de verdad, una mujer apropiada según su clase y gallardía. Aunque éste sea un cuento de hadas, por mas puro y verdadero que sea el amor de una campesina nunca será suficiente para vencer el ego de un príncipe encantador y cobarde.

1 comentario:

  1. Es muy interesante, ahonda en la frontera que nace de las diferencias sociales, y el amor es vulnerado por el egoísmo y como tú dices al final también la cobardía, al final la supuesta princesa idónea para él, resulta ser un mujer de confort un mero nombre que da placer sentir cerca por el mero acto de satisfacción sobre el deber cumplido, como si de comprar un producto se tratase, y la mujer enamorada viviendo su camino de recuerdos que poco a poco se desdibujan de su mente, es olvidada y despojada en la nada de un simple recuerdo.

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