Hay ruidos en la noche que me inquietan; no sé de dónde provienen, no sé si están en mi recinto o fuera, no sé si previenen de un peligro cercano. Además esta oscuro y no puedo ver más allá de lo poco que se ilumina con la luz de la luna que puede atravesar la claraboya.
Entonces cierro los ojos y me concentro en los sonidos que acallan mis miedos: tu respiración acompasada, la lluvia golpeando en el tejado, tu voz deseándome una buena noche y susurrando un "Te amo". Es como tener una cápsula de cristal que me aparta del mal del mundo.
Pero esta noche es diferente, mi escudo se alimenta sólo de recuerdos; tu silencio es peor que un sonido desconocido en medio de las tinieblas. Hoy me siento vulnerable ante la noche: hoy estás ausente.
la vida son ausencias que intentamos llenar con ruidos, con personas... acostumbrarse a cierta soledad forma parte del camino, me temo.
ResponderEliminarQue hermosa melodía...
ResponderEliminar*"Hay noches tan silenciosas que se alcanza a oír tu respiración a pesar de la distancia que nos separa"
Normalmente me sucede...